"RAFI"
Hace
ya tiempo de esto, pero los recuerdos están bien frescos
en mi memoria. Rafael y yo nos conocimos, primero en la
iglesia cristiana en la que ambos cantábamos en el coro,
y luego en la universidad, siendo los 2 estudiantes de
Medicina en República Dominicana, y desde esa primera
vez que nos vimos, algo nos conectó más allá de las palabras.
Por supuesto, yo con apenas 20 años de edad, no había
tenido relación alguna con otro hombre, pero Rafaelito,
que era 1 año mayor que yo, me iba a quitar muy pronto
lo novato.
Resultó
que en el año '82, para la época de Navidad, Rafi me llamó
a casa invitándome a salir junto con otro hermano de la
iglesia (Enrique, que luego resultó ser gay como nosotros,
pero esa es otra historia bien caliente también!).
Salimos
los 3 y empezamos a beber ron con Coca-Cola y otras bebidas
en el apartamento de unos amigos de Rafi, los cuales se
habían ido de viaje. Yo no era muy dado a los tragos y
pronto me sentí más que a gusto. Enrique se emborrachó
y Rafi recomendó que lo dejáramos dormir un rato en una
de las habitaciones.
Estando
él y yo en la sala comenzamos a hablar, primero de cosas
en general, luego caímos en el tema del sexo, sin dejar
de mirarnos fijamente a los ojos, lo que me tenía muy
nervioso. De buenas a primeras, comenzó a acariciarme
la mano derecha y me dijo:
-
"Sabías que tienes los dedos grandes y eso significa
que tienes la pinga grande también?".
-"Pues
entonces somos 2 con pingas grandes, pues tus manos dicen
lo mismo con tus dedos", le respondí.
-"Me
gustaría ver si es verdad", me dijo.
-"Lo
siento, no podrá ser esta noche. Qué hacemos si Enrique
se despierta?" Diciendo esto me levanté y fuí a la
cocina, con la excusa de lavar los vasos de los tragos,
y prepararme otro. Los oídos los tenía que me ardían de
lo que estaba oyendo!!.
De
pronto, Rafi se me acercó por detrás y comenzó a acariciarme
todo el cuerpo, pegándome su pinga dura como estaba en
mis nalgas. Eso me causó un temblor tal que dejé caer
el vaso, el cual se hizo añicos en el piso. Rafi me volteó
y comenzó a besarme como nunca lo había hecho nadie jamás.
Yo me volví un manojo en sus brazos y le devolví sus riquísimos
besos, los cuales me tenían perdiendo la razón cada vez
más.
Entonces
me acordé de Enrique y le dije que mejor era dejarlo todo
así nomás. Rafi dijo que por nada del mundo me iba a perder
esa noche, que me deseaba desde que nos conocimos, pero
no se había atrevido hasta esa noche para hacer un avance
conmigo. Fuímos entonces a despertarlo con la excusa de
que teníamos sueño y nos teníamos que ir cada quien a
su casa. Como la casa de Enrique estaba más cerca del
lugar, fue fácil llevarlo de inmediato y nosotros regresar
a lo nuestro en el apartamento.
Cuando
regresamos, Rafi no esperó siquiera cerrar completamente
la puerta, y comenzamos a besarnos con locura otra vez.
Me decía que mis besos le sabían a miel, y que no se cansaba
de mis labios. Seguimos en eso, y comenzó a desvestirme
poco a poco, primero con la camisa, donde empezó a besarme
las tetillas con pasión, algo que nunca había experimentado,
ni siquiera con las mujeres con las que había estado antes.
Siguió con el cuello y las orejas, algo super exquisito
para mí, que me transportó más allá de este mundo.
Me
bajó los pantalones y le encantó lo que encontró. Mi verga
rícamente erecta y botando pre-semen, el cual tomó con
los dedos y se lo llevó a los labios.
Me
llevó a una de las habitaciones y quedé de una pieza cuando
se quitó el pantalón. Jamás había visto una verga tan
grande, larga y con una curva tan fuerte hacia un lado
como esa. Lo que me fascinaba era cómo se sentía en mi
mano: Caliente y vibrante, llena de vida por mí. Algo
increíble!.
Me
metió en una cama -de agua!- y continuó besándome los
costados y ya me estaba volviendo loco, cuando de repente
paró en seco y me dijo:
-"Ves,
-me dijo- que no me equivoqué cuando te dije que tenías
pinga larga como tus dedos?. Lo que no sabía era lo rica
que me resultaría a los ojos".
-"Puedes
ponértela en la boca y ver lo rica que es al paladar también",
le contesté-
Comenzó
a chuparmela con locura, y con suavidad, primero en la
punta, luego por los lados, y más tarde metiéndosela completamente
en la boca hasta el fondo de su garganta, lo que me tenía
completamente a su merced, pues las fuerzas se me habían
ido por completo.
De
pronto me volteó, y comenzó a lamerme el culo!. Dioses!!,
nunca en mi vida soñé conque alguien me comería de esa
manera, y mucho menos el culo. Qué sensación más rica,
que sabroso fue sentir esa larga y caliente lengua por
todo mi vírgen culito!!. La almohada es testigo de los
gritos de placer que quedaron en ella esa noche, pues
tuve que meterme algo en la boca para no despertar a los
vecinos.
Rafi
se dió cuenta de la pérdida de control que estaba teniendo,
y ni corto ni perezoso se puso en posición del 69 (hasta
hoy mi número favorito), metiéndome su verga poderosa
en la boca, para que dejara de chillar.
El
rico sabor de esa pinga tan gruesa y larga me hizo olvidarme
momentáneamente de gritar y me concentré en chuparla tanto
como él me estaba chupando a mí. Seguimos en ello por
un buen rato, y volvió a chuparme el culito, a lo cual
ya a esas alturas yo estaba totalmente descerebrado de
tanto placer que estaba sitiendo. Entonces, comenzó a
subir mi espalda con su lengua y me empezó a besar el
cuello y las orejas, algo que me seguía poniendo loco,
y me preguntó:
-"Me
das ese rico culito tuyo, Carlos?"
-"No
tienes que pedirlo, viejo. Es tuyo por completo!",
le contesté.
Dicho
esto, me puso boca arriba y nos besamos en la boca, tomando
un segundo para buscar un poco de lubricante -mermelada
de fresas!- que tenía en la mesita de noche contígua.
MI AMIGO RAFAELITO
Me
suavizó con un dedo primero, luego con otro, y al final
3. Antes de que me diera cuenta el dolor inicial que sentí
había cedido por completo y me estaba penetrando con esa
enorme pinga en posición de frente a mí, al mismo tiempo
que me besaba en los labios, y me chupaba a intervalos
la pinga mía.
Comenzó
luego un ritmo candencioso al que me sumé gradualmente
a medida que el placer incomparable aumentaba con los
movimientos, los cuales eran ayudados por la cama de agua.
El
frenesí aumentó a tal nivel que ambos nos olvidamos donde
estábamos y de buenas a primeras sentí que algo se rompía,
que ya no podía dar marcha atrás.
-"Rafi,
me estoy viniendo, papi, ya no aguanto. Es demasiadoooooo........!!"
-"Coño,
yo también me vengooooooo......!"
Y
diciendo esto los 2 llegamos a un orgasmo tal que gritamos
con tal locura cuando llegamos, que los perros del vecindario
ladraron con desdén, como si hubieran sido cómplices de
nuestra pasión.
Claro,
que esa fue la primera venida de la noche. Eramos jóvenes,
y nos vinimos 4 veces entre la medianoche y las 5 de la
mañana, entregándonos el uno al otro con cada vez mayor
pasión.
Esa
fue la primera vez de muchas noches deliciosas más que
compartimos juntos. Duramos juntos por casi 5 años, hasta
que Rafi tuvo que irse a estudiar a los USA. Lo volví
a ver una vez más, pero ya las cosas no eran lo mismo.
Rafi,
donde quiera que estés, puedes estar seguro que siempre
te recordaré como el primer macho en mi vida, y quien
me enseñó a hacerle el amor a otro hombre. Gracias!!.-
Volver