"BAUTISMO
EN EL VESTUARIO"
Cuando ingresé en el equipo de rugby mis nuevos compañeros
me hicieron lo que comúnmente se llama "bautismo" o "novatada".
Como todos saben se trata de tomar al novato y divertirse
un poco a costa de él haciéndolo pasar un mal rato. Yo
sabía que iba a tener que pasar por eso pero no sabía
cuando, y lo peor era que no sabía en que consistía la
novatada del equipo.
Al finalizar la tercer práctica que tuvimos fuimos a los
vestuarios. Cuando empecé a desvestirme para ducharme
vi como todo el equipo venía hacia mi. El día había llegado.
Era inútil resistirse.
-"Llegó el día del bautismo " me decían a medida que se
abalanzaban sobre mi.
Que podía hacer yo contra todos? Me llevaron a un vestuario
contiguo que estaba fuera de uso y cerraron la puerta.
Ya estaba todo preparado.
-"Desnudate" , me dijeron.
Me quedé con el slip. "El canzoncillo también?- pregunté.
-Te dijimos que te desnudaras, eso quiere decir, que te
quedes en bolas, -me dijeron, riéndose.
De los caños de las duchas colgaban dos cuerdas. Me ataron
las muñecas a cada una de ellas. Tensaron las cuerdas
de modo que los brazos me quedaron separados y extendidos
hacia arriba. Con una de mis medias me ataron los tobillos
juntos, para que no pudiera patear. Todos reían, menos
yo. La verdad es que estaba preocupado por no saber lo
que me iban a hacer. Por lo pronto ya estaba desnudo y
totalmente indefenso. Eran más de quince tipos, que seguramente
estarían pensando mil y una forma de castigarme . Pablo,
el capitán del equipo se acercó y me dijo:
-Bienvenido a la sala de torturas. Todos los novatos tienen
que pasar por acá. Todos estuvimos donde vos estás ahora
y te aseguro que la pasamos bastante mal. Lo bueno es
que después te puedes desquitar con el próximo novato.
El mono fue el ultimo que ingresó asi que debe estar ansioso
por vengarse.
- "La ventaja que tengo es que como entré hace solo un
mes me acuerdo bien donde duele más", dijo "el mono",
llamado así por su gran contextura física.
No pude resistir más la intriga.
-Que me van a hacer?, pregunté.
-Ya lo vas a ver. Te vamos a hacer sudar un rato y mejor
que te la aguantes, porque para los maricones tenemos
castigos especiales.-
Hubo una risa generalizada.
-"El juego es el siguiente", continuó Pablo- te vas a
poner en puntas de pie y te vas a quedar así durante media
hora. No podes apoyar los talones. Mientras tanto nosotros
nos vamos a divertir un poco. Entendiste?
La pregunta era obvia.
-Que pasa si apoyo los talones ?
Pablo sonrió sádicamente.
-Si apoyas los talones antes de los 30 minutos, te hacemos
comer mierda.
-Que???. No podía creerlo.- No van a ser tan hijos de
puta se hacerme eso?
- Pregúntale a Hernán, el pilar derecho, qué le pasó a
él, por apoyar los talones.
-Te aconsejo que resistas, porque te aseguro que no es
nada lindo, que te metan un trapo en la boca todo enchastrado
de mierda- dijo Hernán, que estaba parado en el fondo
del vestuario- Sabes que es lo peor,...que te la vas tragando
de a poco.
La cosa iba en serio. Me puse un poco nervioso.
-Después de esto seremos tus mejores amigos, pero en estos
30 minutos te vamos a hacer lo que se nos ocurra para
que apoyes los talones. "En puntas de pie !", me ordenó
Pablo.
No podía hacer más que obedecer.
Dos compañeros se ubicaron detrás de mi con una zapatilla
en la mano cada uno. Comenzaron a darme con la zapatilla
en las nalgas. Una y otra vez. Yo por mi parte estaba
muy ocupado en tratar de no apoyar los talones. Gastón
era el encargado de mirar de cerca mis pies. En cuanto
apoyara, aun que sea por un instante, mis talones Gastón
daría la voz de alerta y yo perdería el juego. Los chicos
de tras de mi alternaban los golpes en mi culo, primero
uno después el otro. Las zapatillas que usaban eran bastante
grandes y dolía mucho.
Momentos más tarde un tercer golpeador, a quien llamaban
"el oso" se agregaría, pero esta vez se colocaría delante
mío. El objetivo: mis testículos.
-Vamos a ver como te va con esto.-
Despacito comenzó a golpear. Aunque fuera despacio, cualquier
varón sabe lo que duele un golpe en las bolas. Los golpes
no eran tan seguidos como los del culo. La finalidad no
era hacerme doler sino desestabilizarme para que perdiera
el equilibrio y apoyara los talones. Suavemente apoyaba
la Nike Nº 45 en mis huevos y de repente ...el golpe.
Parecía que los huevos me iban a llegar a la garganta.
Me dejaba descansar un rato y otra vez. En uno de los
golpes lancé un grito.
-Cerrá la boca si no querés que te amordacemos
Luego de un rato los de atrás dejaron de golpearme.
-Te quedó el culo rojo como un mono. No te vas a poder
sentar en una semana- me dijeron.
Todo era festejado con risas y bromas. La tortura psicológica
no faltaba. Uno me decía que me iban a reventar, otro
que ya estaba preparando la mierda para meterme en la
boca, otro más me amenazaba con hacerme tomar pis...
Las piernas ya me empezaban a doler y a temblar. Cada
vez era más dificil mantener el equilibrio.
-Te la vamos a hacer un poco más difícil- me dijo Pablo.
Tomaron otra de mis medias y con ella me vendaron los
ojos. Ahora no podía ver nada. No sabía cuál iba a ser
el próximo ataque. Evidentemente tenían todo muy bien
planeado. Yo ya empezaba a transpirar. Estar un puntas
de pie tanto tiempo y soportando los castigos no era nada
fácil.
-Cuanto tiempo falta ? - pregunté.
-Que pasa, estás cansado? Todavía tenemos bastante tiempo
para quebrarte. Vas a sudar como un cerdo. Esto recién
empieza. De este "bautismo" no te vas a olvidar en tu
vida.
Comenzaron otra vez los golpes en las bolas, pero ahora
no sabía cuando me los iban a dar. Mientras tanto sentía
que alguien me estaba pisando los dedos de los pies, ya
que eran lo único que apoyaba en el piso. La presión era
cada vez más fuerte. A pesar de que no podía ver, me di
cuenta que uno de ellos me estaba pisando con alguna especie
de bota o borceguí militar.
Entre tanto ocurrió algo inesperado. No se por qué pero
empecé a tener una erección. Sentí como la verga se me
paraba. Tuve mala suerte, mucha mala suerte. Esto sería
utilizado para una nueva forma de tortura.
-"Que pasa Alejandro, estás caliente?", me pregunto Pablo
-No se, deben ser los nervios.
-Que podemos hacer con este chico, para que se le pase
la calentura?
-Tengo una idea- dijo "burrito", a quien le decían así
por su enorme verga.
Sentí como una mano gigante me agarraba la pija.
-Yo te la voy a bajar.
Para entonces mi pene estaba totalmente erecto, a punto
de tocar mi pecho. "Burrito" comenzó a intentar bajar
la erección haciendo fuerza en mi miembro hacia abajo.
Sentí un dolor fuerte.
-Parece que está dura. Vamos a intentar otra vez.
Nuevamente el tirón hacia abajo. Nunca pensé que eso pudiera
doler tanto. Tambaleé.
-Casi apoya los talones. Ya lo estamos por quebrar. Chicos,
vayan preparando la mierda que a este le queda poco.-
dijo Gastón, el guardián de mis talones.
Tenía que serenarme y relajarme para perder la erección.
Lo intenté pero era inútil. Cuanto más me tiraban la pija
para abajo más dura se ponía. Estaba atrapado. No sabía
cuanto tiempo más iba a poder resistir. Para peor no me
decían cuanto tiempo faltaba para terminar la prueba.
Cuando menos lo esperaba otro pisotón. Y otra vez el tirón
de la pija.
-"Dejame a mi", dijo otra voz.
Burrito dejó paso a Hernán.
-Yo fui el último en entrar al equipo. Fui el último que
estuvo donde tu estás ahora. No sabés las ganas que tengo
de desquitármelas con alguien. Te voy a dar sin piedad,
flaco.
Me agarró el pene nuevamente y comenzó a tirar hacia abajo,
pero a diferencia del anterior que tiraba y luego soltaba,
este tiraba y mantenía un rato. El dolor se me veía en
la cara.
-Te duele, no?
-"Un poco", le dije en tono sarcástico.
Empezó a alternar un tirón de pija con un golpecito en
los huevos. La combinación era terrible. Este sabía lo
que hacía. Antes del golpecito en los huevos, me los acomodaba
para que estuvieran bien juntitos, de esta forma dolía
más. Yo estaba todo sudado, y las piernas ya no resistían
más.
-"Basta por favor, basta!", me salió del alma.
-Querés comer mierda?
-No
-Entonces aguántatela, cuando quieras mierda me dices
y yo paro.
El castigo habrá continuado unos cinco minutos más. La
verga ya me dolía de solo tocarla, las bolas debían estar
rojas y sudadas.
De repente Hernán me soltó la pija.
Me sacaron la venda de los ojos.
-Felicitaciones. "Ya sos uno de los nuestros", me dijo
Pablo
-Puedo apoyar los talones? -pregunté
-Que hacemos? Lo dejamos ya o le damos un poco más?
Por un momento se me cortó la respiración de pensar que
la joda podía seguir.
-Yo creo que podríamos hacerle tomar un vaso de meo- dijo
uno.
Hubo un silencio.
-No te asustes, ya terminó- dijo Pablo..
Había superado la novatada.
Realmente la pasé bastante mal. Detrás de mi ingresaron
otros novatos. Yo participaba del evento, pero nunca me
gustó demasiado. Se sufre más cuando uno es la víctima
de lo que uno se divierte cuando la víctima es otro.
hans829@hotmail.com
Volver