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Editorial |
Número 28 - 26 de noviembre de 1999
Osos,
“chubbies”, ursinofobias
y otras cuitas
A partir de este número, vamos a ir cambiando el formato de la M@G@Zine.
Para ello, cualquier crítica o aporte va a ser muy bien recibido.
En este número vamos a dedicar un buen espacio a los osos, dada la cantidad de
novedades que disponemos de estos últimos días: el BearBust '99 de Orlando,
cuyas fotos publicamos en este número, y la fiesta del segundo aniversario de
los Osos de Buenos Aires.
Y pensando en los osos y lo que pasó en estos últimos dos años en
Argentina me surgieron un par de pensamientos.
Por un lado el mundo gay iberoamericano presenció el surgimiento de un nuevo
tipo homosexual, identificado como tal: el oso. Son considerados así a los
tipos grandotes, no necesariamente gordos, peludos, con barba, con una actitud
especial, generalmente de más de 30 años y no siempre con pelos en la
cabeza... o combinaciones de estos factores (y que se perciben a sí mismos como
tales).
Por su parte, también apareció otra figura en escena: el cazador. Este no es
ni más ni menos que una persona de cualquier tipo, incluyendo osos, que gusta
exclusiva o mayoritariamente de estos últimos.
Ahora bien, en estos últimos días creo haber descubierto un nuevo
concepto... Así como existe la llamada "homofobia" (temor, aversión,
odio y otros sentimientos negativos por el estilo focalizados en los
homosexuales -incluyendo a los gays hacia sí mismos), estoy percibiendo algo
así como una "ursinofobia".
Llegado el caso, también se podría hablar de "travestifobia",
"lesbofobia" (término que ya existía), y cualquier tipo de aversión
hacia gente de determinada minoría sexual.
En algunos casos entiendo que cualquiera de estos neologismos pueden ser
atribuidos a una forma de homofobia particular... pero en el caso de la
ursinofobia creo que existen factores que inciden adicionalmente... entre otros,
y básicamente, el no responder a ninguno de los modelos más populares (sobre
todo al mayoritariamente aceptado y deseado del ser jóvenes, flacos y/o
"bien marcados" por el gimnasio, lampiños, a la moda, etc.). Esto es,
para muchos, el "look" oso es signo de "dejadez" y no un
estilo en sí mismo. Muchos son los que asocian lo oso a un tipo gordo,
desprolijo, sucio, etc. El tema es que la mayoría no son así, y si así lo
fueran no habría problemas. De hecho, los gorditos tienen mundialmente su lugar
(lamentablemente en Argentina esto tampoco llegó aún, pudiéndose encontrar a
algunos en las reuniones del Club de Osos de Buenos Aires)... estos son los
Chubbies (que se reúnen en torno a instituciones muy prestigiosas como Girth
and Mirth y otras).
Todos recordamos nuestra niñez y adolescencia en la que el gordito del grupo
era motivo de bromas en torno a su figura... El tema es que parece que hay gente
que no creció mucho que digamos en este aspecto, y todavía es capaz de
proferir insultos terribles contra la gente con exceso de peso. Una cosa es que
no nos guste la apariencia de una persona, y otra cosa es agredir... nuevamente
la fobia a lo diferente entra en acción, desde mi punto de vista.
No me voy a poner a ahondar en las raíces de porque esto se da o no. Puede
ser que los osos o los "chubbies" enfrenten a cada uno con sus deseos
reprimidos de ser como son naturalmente y sin prejuicios, de ver que hay gente
que no tiene conflictos con su cuerpo, envidias por los cazadores que gustan de
esta tipología en lugar de gustar de ellos (sobre todo cuando esa persona tiene
que gastar enormes energías en parecerse al modelito supuestamente deseado por
todos), o simplemente porque no los seducen en absoluto los osos y afines. Lo
que no entiendo en este último caso, si es que esta fuera la razón aducida, es
porqué se tiene que además pensar o expresar de maneras a veces bastante
agresivas y categóricas su disgusto con la existencia de personas de la
tipología ursina.
Están también, y ahora se los puede ver más claramente, ciertos
intelectuales que pueden estar proyectando en los osos su heterofobia (temor,
aversión, etc. hacia los heterosexuales o, agregaría yo, similares). Esta
gente dice o siente que un oso no es ni más ni menos que un homosexual
reprimido, que repite el modelo heterosexual machista, y otros conceptos por el
estilo.
No puedo negar que existan entre los osos personas que sientan lo que esta gente
expone, pero lo que si puedo afirmar es que en su mayoría se trata de gays
aparentemente bien asumidos que viven su homosexualidad de otra forma, con otros
valores a los "generalmente aceptados" en el mundo gay, y con un
estilo de seducción y gustos muy particulares de este grupo.
Desde mi punto de vista, un oso es una vuelta de tuerca al concepto del
homosexual. Quizá en algún momento sea cierto que la mayoría de los gays
repitieran el modelo hetero y se quisieran tapar lo más posible tras supuestas
caretas de "machos". Luego se pudo apreciar el surgimiento de otro
tipos de gays, muy orgullosos de ser lo que eran y haciendo gala de ello de
cualquier forma, creando un estilo nuevo, muy extendido como parte de la cultura
homosexual. El problema que esto acarreó es que este nuevo modelo cultural
pasó a transformarse en EL modelo. Gays equivalen, según este modelo, a
travestis, transformistas, "amanerados", lentejuelas, plumas,
"glamour", ropa cara, sentido "estético", tratos en
femenino, admiración por los cuerpos de hombres más aniñados o afeminados.
El surgimiento de lo que en alguna otra editorial llamé "grupos de
afinidad", entre los que los osos son solo una parte (podríamos incluir a
la DAG y otros), creo que constituye un nuevo paso, otra vuelta de tuerca, esto
es: otro estilo de gay, ORGULLOSO DE SERLO (gran diferencia con el grupo
mencionado en primer lugar), con otros patrones culturales (algunos comunes con
las pautas gays típicas y otras no), y con muchos puntos de contacto con la
"normalidad" social.
Creo que hay mucho más para analizar sobre el tema... pero seguramente se
verán en número posteriores y en función de opiniones de los lectores.
Gabriel