Editorial

Número 30 - 10 de diciembre de 1999

Los jóvenes y el nuevo “Macarthismo”

Queremos dedicar este número a los adolescentes... a aquellos que tantas veces se los mencionara como “los jóvenes del 2000”... bueno, aquí están... ahora podemos saber quienes son y cuales son sus nombres. Los jóvenes del tercer milenio ya no son ciencia ficción ni una frase hecha... están aquí entre nosotros.

Hace unos días pude ver un programa del canal E! dedicado al poder que tienen los adolescentes norteamericanos sobre el casting y argumentos de las películas que están haciendo en Hollywood. Un “teenager” promedio gasta $90 dólares por semana, gran parte de lo cual lo destina al cine... si tenemos en cuenta su predilección lógica por películas que los representen y posean chicos jóvenes en pantalla, sumado a que si esta les gusta son capaces de ver el mismo film 3, 4 y más veces... hace que la industria cinematográfica (y la publicidad también) los tengan muy en cuenta a la hora de decidir que películas producir y a que actores y sobre todo actrices, poner en ellas. Esto último es un factor adicional interesante para los capitalistas cinematográficos ya que al utilizar gente desconocida, los costos son muy bajos y los ingresos por taquilla, altos... Por lo tanto podemos pensar en esta ecuación: adolescentes = dinero!

A partir de esto, no es raro que la imagen de los jóvenes nos invada por todos los costados. La juventud pasa a ser EL valor... tanto es así que los actores y, sobre todo, las actrices tienen que mentir sobre su edad tanto en números como en apariencia para poder tener trabajo... hasta hubo casos de escritoras que tuvieron que poner a sus hijas como “testaferros” de sus guiones para poder seguir en vigencia...

Esto de los testaferros me hace recordar a la época del Macarthismo... en ese momento se perseguía a los izquierdistas... hoy parece que las brujas son quienes hayan pasado los veintes (para ser optimistas...). Y lo peor de todo es que no nos damos cuenta de la trampa en la que nos metimos. La autoestima de muchos “adultos” cae abruptamente añorando tiempos que ya no volverán...

Y por supuesto que los gays están muy expuestos a esto... sobre todo sabiendo que un gran porcentaje de homosexuales no tienen una pareja estable y tienen que jugar permanente y forzosamente al jueguito de la seducción... con las herramientas que se creen más efectivas, es decir: simulando adolescencias, que en muchos casos van más allá de las apariencias llegando incluso a los comportamientos.

En nuestros países latinoamericanos la cosa no llega, creo yo, a tanto por un simple motivo... los padres no ganan tanto como los norteamericanos como para pasarle tanto dinero a sus hijos... eso si, los miércoles uno puede ver colas de jóvenes agolpados en los cines que les cobran la mitad... y ahí pueden ejercer un poquito de su pequeño poder económico.

Si bien la televisión parece estar un poco más al margen, no lo es tan así... no es raro escuchar a viejos actores y actrices quejándose de la ausencia de papeles para ellos... “parece que la gente que protagoniza nuestras tiras televisivas no tuviera ni padres ni madres... que fueron gestados por obra y gracia del espíritu santo”, recuerdo haber escuchado de alguno de ellos.

Ahora bien, una característica muy importante que tienen los jóvenes y que ayuda al desarrollo de la sociedad es su neofilia (gusto por lo nuevo). Es por esto que las discos por ejemplo, en su gran mayoría orientadas a los chicos, tienen que cambiar permanentemente siguiendo o marcando nuevas tendencias. De no ser así son fácilmente abandonadas sin remordimiento alguno.

La buena noticia para nosotros, en este caso, es que los chicos tienen menos problemas con la homosexualidad que los adultos. En una encuesta reciente se podía observar una clara distinción por la cantidad de personas homofóbicas a través de las distintas edades... y los jóvenes eran los que tenían entre sus filas menor cantidad de estos energúmenos.

Esto me da una gran esperanza para el milenio que se avecina. Se que es muy probable que por lo menos durante un tiempo los jóvenes sigan marcando la moda, los estilos y gran parte de la “cultura”... pero también se que en sus manos caerá la llave para abrirnos paso a un nuevo mundo... Deseo de todo corazón que en el próximo milenio el ser gay, lesbiana, travesti, bisexual, transexual... heterosexual, mujer, negro, judío, de un club de fútbol o un partido político, ser zurdo, albino, pelado, joven o viejo... sean solo características de un ser humano, y que no predestinen la suerte que este corra más allá de sus reales capacidades.

 

Gabriel

gabriel@mundogay.com