Hace
poco en una de las listas de correo que administramos uno de los
suscriptores expresó una típica falacia existente entre los gays:
"lo único que nos diferencia con los heterosexuales es el sexo de
la persona con la que nos vamos a la cama". Hoy me gustaría
analizar un par de situaciones que demuestran que tan alejados estamos
de esta creencia.
Un
momento en el que los gays sufrimos cierta diferencia significativa
sobre todo a nivel afectivo es durante las fiestas de fin de año.
Veamos más en detalle esto. Los elementos afectan nuestra
plena felicidad en esos días son: si estamos en pareja (o saliendo con
alguien) o no, si nuestra familia sabe explícitamente de nuestra
orientación sexual o no (ya sea total o parcialmente), si la familia de
nuestra pareja sabe lo nuestro o no, o en caso de estar solos, en que
estado anímico nos encontramos.
Vamos
por partes dijo Tupac Amarú. Si estamos en pareja y nuestras familias
no saben de lo nuestro o solo conocen de nuestra relación parte de sus
integrantes, lo más probable es que se tenga que pasar la o las fiestas
separados... cada uno con su familia y llegado el caso, por lo menos una
de las fiestas pasarla juntos pero lejos de sus otras relaciones
afectivas. En una pareja hetero esto es impensable, en general. A lo
sumo lo que se puede hacer es pasar una fiesta con los padres de uno de
ellos y la otra pasarla con los familiares del otro... obviamente
también los hay que deciden pasarla solos... Lo cierto es que en
general las fiestas son motivo de conflicto para la pareja que no salió
totalmente del ropero y es aceptada como tal por sus familiares.
Por
otra parte, si estamos solos, entiendo que la variable principal en este
caso es que tan bien y contenidos afectivamente estamos ya que las
fiestas tienen un increíble efecto potenciador. Si uno se siente solo y
mal... seguro que nos sentiremos más solos y peor! No por nada esa es
la época del año en la que se incrementan tan significativamente los
suicidios.
En
cuanto a las vacaciones, al problema que puede provenir de una familia
que no conoce o aprueba nuestra orientación sexual y posible relación
de pareja, se suman los compañeros de trabajo. "¿A dónde te vas
de vacaciones? ¿Con quién? ¿Solo? ¿Ustedes dos solos? ¿Amigos y
amigas o solo amigos?" Estas pueden ser solo alguna de las muchas
preguntas que pueden aparecer y el gay tiene que estar preparado para
afrontar... a las que se suman al regreso... "¿Qué tal la
pasaste? A ver las fotos... che, pero no salieron nunca con minas/tipos?
A que boliches fueron? Por que zona anduvieron? Lindas
mujeres/hombres?" Obviamente para la mayoría de los gays y
lesbianas que no se dieron a conocer como tales en su lugar laboral,
toda esta situación no deja de traer sus trastornos... Mentiras,
verdades parciales muy bien cuidadas, ocultamiento, careteos, hasta se
puede llegar a orquestar toda una teatralización con personajes que se
presten para el juego y todo (posibles amigas/os que nos prestan su
nombre o su cara, etc.)
Lamentablemente
son pocos los gays (en general) que viven su vida transparentemente sin
ocultar no solo su orientación sexual sino, más importante aún, su
orientación afectiva. Y estos son solo dos ejemplos, que vienen a
cuento por la época del año por la que estamos pasando, por la cual
entiendo que jamás podemos decir que lo único que nos separa de los
heterosexuales es el sexo de la persona que nos llevamos a la cama... A
estas se suman infinidad de situaciones que ni nosotros mismos nos damos
cuenta de que tan distintas pueden ser para un gay para un
heterosexual.... se que estoy exagerando pero a veces lo único que nos
une es nuestro propio sexo.
A
propósito... ¿Ya saliste de vacaciones? ¿Puedo ver TODAS tus fotos?
Gabriel
gabriel@mundogay.com
www.mundogay.com