Recorte de El Mundo
31 de mayo de 2000
El alcalde de Roma retira su apoyo a la manifestación gay del World Pride 2000
Se pliega a las exigencias del Vaticano, que pide «respeto» para el Jubileo
RUBEN AMON. Corresponsal
ROMA.- El alcalde de Roma se ha plegado a las presiones del Vaticano,
del primer ministro y de Berlusconi; es decir, que la manifestación
internacional del orgullo gay, prevista para el 8 de julio, se llevará a
cabo sin el patrocinio ni el apoyo del Ayuntamiento.
La decisión ha sido recibida con escepticismo y decepción en los
colectivos homosexuales e izquierdistas. No en vano, Walter Veltroni,
secretario general del principal partido en el poder, exigió ayer al
Ejecutivo un beneplácito definitivo para la manifestación. «En caso
contrario, Italia será un ejemplo mundial de discriminación y de
intolerancia», dijo el líder de los Democráticos de Izquierda.
Francesco Rutelli, un alcalde carismático y progre, se había erigido en
el mejor aliado de la causa homosexual, pero el acoso de la Iglesia y
del presidente de la región, un ex fascista llamado Storace, han
cambiado radicalmente las reglas del juego.
Monseñor Ruini, jerarca de la Conferencia Episcopal Italiana, exige que
se respete el carácter santo de Roma durante el Jubileo, mientras que la
mayor autoridad del Lazio, elegido hace un mes en las filas de Alianza
Nacional, se recrea en demonizar sistemáticamente a los manifestantes:
«que se lleven el circo a otra parte», ha dicho el propio Francesco
Storace.
Los colectivos homosexuales involucrados en la organización se
entrevistaron ayer con el alcalde de Roma para evitar desastres mayores.
Saben que no cuentan con el patrocinio de Francesco Rutelli, pero tienen
la ciudad a su disposición, siempre y cuando el Vaticano y el temido
Storace no consigan volatilizarla.
Compromisos
«Aquí estamos hablando de un derecho elemental recogido en la
Constitución. Nadie, absolutamente nadie puede prohibirnos el hecho de
salir a la calle para defender unas ideas o para celebrar una gran
fiesta. Ibamos a ser 200.000 personas, pero en vista de la oposición y
de la mojigatería, probablemente vendremos muchas más», dijo ayer una
portavoz del colectivo Mario Mieli.
Il manifesto, diario de los comunistas irreductibles, publicaba ayer en
la primera página una carta firmada por el alcalde de Roma donde quedaba
constancia de los compromisos del Ayuntamiento, sea en materia de apoyo
logístico, o sea en los aspectos relacionados con el patrocinio y la
financiación. «Rutelli se arrodilla a los obispos y da marcha atrás,
comiéndose, como si nada, todo aquello que había escrito y suscrito hace
tres años», señala en portada el diario romano.
La World Gay Pride ha tenido efectos incendiarios en la sociedad
italiana, especialmente cuando el secretario de Estado del Vaticano,
Angelo Sodano, recriminó a los colectivos gays la intención de ultrajar
«la ciudad santa en plena celebración del jubileo».
La posición inamovible de la Iglesia ha encontrado toda clase de
aliados. Primero, los partidos de la oposición al Gobierno, encabezados
por Silvio Berlusconi (Forza Italia) y Gianfranco Fini (Alianza
Nacional). Después, el nuevo gobernador de la región, proclamado el
pasado 12 de abril. Y, por
último, contra todo pronóstico, el premier Giuliano Amato, que no tuvo
reparos en distanciarse de la coalición: «La manifestación es
inoportuna, sería recomendable que no tuviera lugar en Roma».
El posicionamiento del primer ministro reviste especial importancia,
porque ha provocado un terremoto en el seno de la mayoría gubernamental.
Los verdes, los comunistas y los Democráticos de Izquierda han exigido
una rectificación, toda vez que Giuliano Amato representa a un Gobierno
progresista «donde debe haber sitio para todos».