Buenos Aires, mayo 17 de 2000.-

Señor Director
del diario
LA NACIÓN
Dr. Bartolomé Mitre
Sección Cartas de Lectores

De mi mayor consideración:

Ruego a Usted quiera publicar la siguiente carta en el diario de su digna dirección:

En el editorial de La Nación del 17 de mayo "Los travestis y el pudor medio", el autor sostiene, en contrario de lo establecido por la Sala V de la Cámara del Crimen, que las exhibiciones hechas por "las" travestis ( prefiero utilizar el artículo femenino, respetando el género con el que deciden identificarse), es una exhibición obscena de las contempladas en el artículo 129 del Código Penal; y por lo tanto lesivo para la moral media de los ciudadanos.
En la redacción de este artículo 129 del Código Penal, varias veces considerado inconstitucional, la expresión "obscena" es de una vaguedad tal, que obliga al juez que haga las veces de legislador que defina lo que es obsceno de lo que no lo es.
La expresión "obscena", por otro lado, puede estar contenida en una norma de carácter moral o religioso, pero jamás en una norma de carácter penal, como lo que se trata, ya que resulta indispensable siempre precisar muy bien su alcance y supuesto agravio, o lo que es lo mismo su tipificación
Lo que el editorial no llega a decir, y que para muchos en esta ciudad de Buenos Aires es una verdadera obscenidad , es que nuestra sociedad hipócrita castiga, discrimina y estigmatiza a las travestis quienes no consiguen otra forma de ganarse la vida más que prostituyéndose. ¿ Acaso alguien les dá un empleo digno y educación que las redima de la prostitución a la que están condenadas?. Y en todo caso, y parafraseando a sor juana, "¿ quien es mayor de culpar?".
Tener en cuenta la moral media de los ciudadanos no debe ser la función de los jueces al momento de sentenciar. ¿O acaso vamos a pretender que el juez haga una encuesta o consulta popular?. Una moral media, por otro lado, bastante farisea que se conmueve por los enormes senos de prostitutas y travestis, pero que resulta a la vez laxa al ver chicos y grandes hambrientos comiendo de las bolsas de basura que de noche retiran los restaurantes porteños. A nadie parecería conmoverle ese tipo de "exhibiciones obscenas", producto de la exclusión social con la que convivimos y a la que estamos acostumbrados y que agravian y lesionan en mayor medida a nuestra sociedad.
La aplicación de la norma, y la tutela ante el posible agravio debe ser pareja y para todos por igual. Sentirse agraviado por las obscenidades que ocasionan la hipocresía, la discriminación y la exclusión parece ser que tampoco encuentra remedio, ni norma, ni juez.



Dr. Fabio Alvarez Esturao
Presidente
Liga de Defensa de las Minorías Sexuales
Callao 339 5º Capital
DNI 14.779.962
Telfs: 4813-3007 // 4372