A PESAR DE 200 ARRESTOS,
LA IGLESIA METODISTA UNIDA HIZO POCOS CAMBIOS EN SU POLÍTICA GAY
Ecumenical News International Daily News Service
ENI-00-0185
Cleveland, Ohio, Estados Unidos, 16 de mayo del 2000 (Paul Jeffrey/ENI).
A pesar de dos semanas de acalorado debate y el arresto de más de 200
personas durante la convención internacional, la segunda denominación
protestante más grande de los Estados Unidos hizo pocos cambios en su
política conservadora en el tema más controvertido que encara la
iglesia: la homosexualidad.
Pero los activistas por los derechos gay prometieron que su campaña para
una plena inclusión en la vida de la iglesia continuará en escalada en
los próximos meses.
Casi 1000 delegados procedentes de EE.UU., África, Europa y las
Filipinas participaron en la conferencia general de la Iglesia Metodista
Unida entre el 2 y 12 de mayo. Los delegados discutieron y votaron
alrededor de 1,600 temas de legislación, pero ningún tema provocó mayor
emoción que la discusión sobre los homosexuales y su lugar en la
iglesia.
El tema ha sido un tema difícil en la discusión de este encuentro
cuatrianual y desde hace tres décadas, pero esta vez los activistas
decidieron aumentar sus tácticas.
Sin embargo, éstas han tenido muy poco efecto, al menos, hasta el
presente. La iglesia ha dejado intacta su prohibición de ordenar
"personas homosexuales que abiertamente la practican" y ha mantenido en
su Libro de Disciplina la afirmación que "la práctica de la
homosexualidad es incompatible con las enseñanzas cristianas".
Asimismo, los delegados votaron para que continúe la prohibición contra
las bendiciones de las uniones entre personas del mismo sexo por
clérigos de la Iglesia Metodista Unida y en contra de que tales
bendiciones sean realizadas en ámbitos de la iglesia.
Todas la votaciones sobre este tema fueron aprobadas por un rotundo 2 a
1.
Sin embargo, los delegados rechazaron una legislación que hubiera
endurecido la política de la iglesia. Una propuesta que requería que
todo pastor firmara una declaración que afirmara que la homosexualidad
no pertenecía a la voluntad de Dios, fue derrotada. Y una propuesta para
que la iglesia patrocinara una campaña para inducir a gays y lesbianas a
"transformarse" en heterosexuales también fue rechazada.
Aun cuando los delegados votaron agregar una frase en el Libro de
Disciplina que afirma: "Imploramos a las familias y a las iglesias a no
rechazar o condenar a sus amigos y miembros gays y lesbianas",
retuvieron una prohibición para utilizar fondos de la iglesia "para
promover la aceptación de la homosexualidad".
Durante uno de los debates, Mark Miller, un delegado laico procedente de
New Jersey, presentó a la conferencia su propia relación gay monogámica
y urgió a los delegados para que cuando votaran "recordaran que ésta es
mi vida".
J. Philip Wogaman, un pastor de Washington DC, hizo notar que esta
conferencia comenzó con una liturgia especial durante la cual una
iglesia predominantemente blanca pidió perdón a los negros por las
décadas de discriminación y racismo. "Una y otra vez hemos aprendido
como iglesia que nos hemos equivocado acerca de nuestras posiciones
sobre la mujer, la esclavitud, acerca de las minorías raciales, acerca
de la monarquía, del feudalismo". Wogaman dijo: "¿Tendremos en un futuro
que realizar una liturgia de arrepentimiento por lo que hemos hecho a
nuestros hermanos y hermanas gay y lesbianas?"
Wogaman, muy conocido por ser asesor espiritual del Presidente Bill
Clinton, preguntó: "¿Porqué no utilizamos el mismo criterio para juzgar
[las relaciones homosexuales] que aquéllas que utilizamos para
considerar si una relación heterosexual es saludable?"
Roger Elliott, un delegado procedente de Carolina del Norte, argumentó a
favor de mantener un lenguaje excluyente: "Éste no es un tema en el cual
podamos encontrar soluciones de compromiso. Esto no significa que somos
homofóbicos o que no les queremos o somos mezquinos. No pensamos que la
homosexualidad, cuando se la practica, es un pecado más grande que
otros, pero creemos que ello es un pecado. Para nosotros, el
condescender en cualquier forma en este tema sería sacrificar nuestra
integridad y acomodarnos a la cultura", declaró Elliott.
La denominación tiene 8.4 millones de miembros en los EE.UU. y cerca de
1.2 millón en el extranjero. Los miembros extranjeros estaban
representados por alrededor de 160 delegados, muchos de los cuales
hablaron en forma vehemente contra la aceptación de la homosexualidad.
Clamando que los cambios en las prohibiciones en el iglesia podrían
causar una pérdida de membresía en sus continentes, el delegado laico
Akasa Umenmbudi, de la República Democrática del Congo, urgió a los
delegados a tener en mente la "iglesia global". "Por favor, no maten la
iglesia en África", argumentó.
Pero Donald Fado, un pastor en Sacramento, en el estado de California
(EE.UU.), dijo que la iglesia necesita tomar en serio el desafío de
servir en lugares donde la homosexualidad era aceptada en forma mucho
mejor. "¿No es también California una parte de la iglesia global?"
preguntó Fado. En enero 1999, Fado condujo una celebración de una "santa
unión" en la cual 92 pastores de la Iglesia Metodista Unida -y varias
docenas de pastores de otras denominaciones- bendijeron una pareja de
lesbianas en Sacramento. Esta acto de desobediencia eclesiástica condujo
a un juicio en la iglesia, pero los cargos contra 68 clérigos fueron
finalmente retirados. Esto exasperó a algunos conservadores dentro de la
denominación.
Tales hechos de abierta desobediencia a la legislación eclesiástica se
incrementarán en los próximos meses, de acuerdo con los activistas gay.
Como un signo de su poca disposición a ya no más continuar con un
educado debate sobre la legislación, un debate siempre perdido, los
activistas gay y aquéllos que los apoyan forzaron dos veces a la policía
de Cleveland a arrestarlos al intentar interferir en el encuentro de la
iglesia.
El 11 de mayo, casi 200 protestantes fueron arrestados por cerrar el
camino que conducía al Centro de Convenciones de Cleveland donde se
desarrollaba el encuentro. Los protestantes estaban organizados por
Soulforce (Fuerza del Alma), una coalición ecuménica que promete aún
mayores protestas más tarde, este mismo año, en la Convención de la
Iglesia Presbiteriana de EE.UU. y en la de la Iglesia Episcopal, que
también enfrentarán el debate sobre homosexualidad.
Entre aquéllos que fueron arrestados durante la protesta de Soulforce
estaban Arun Gandhi, el nieto de Mohandas Gandhi, cuya tácticas no
violentas condujeron a la independencia de la India, y Jim Lawson, un
veterano líder del movimiento de los derechos civiles negros y
confidente de Martin Luther King Jr.
Al día siguiente, durante el debate sobre la homosexualidad, cerca de 50
protestantes bloquearon el pasaje central del hall de conferencias,
reclamando que los delegados aprobaran una moratoria de cuatro años en
la implementación de la política "anti-homosexual". "La conferencia
general ha destruido la fe de gays y lesbianas de la Iglesia Metodista",
dijo Susan Laurie, de este grupo de manifestantes.
Cuando los delegados estaban debatiendo la moratoria, una mujer se paró
en el borde del balcón que daba sobre la sala de convención y pareció
estar dispuesta a tirarse desde allí. Gritó que era lesbiana y que había
sido oprimida por la iglesia. Rápidamente fue sujetada por otras
personas que le rodeaban.
Luego de que la moratoria fue abrumadoramente rechazada por los
delegados, 27 manifestantes se dirigieron hacia el centro del auditorio,
donde, luego de varios minutos de discusión, fueron arrestados por la
policía. Cuando se les condujo afuera del recinto, el Obispo Joseph
Sprague, de Chicago, y la Obispa Susan Morrison, de Schenectady, Nueva
York, les siguieron. El Obispo Sprague también había sido arrestado el
día anterior.
De acuerdo con John Collins, un pastor de New York, arrestado dentro de
la convención, la lucha por los derechos de gays y lesbianas crecerá en
los próximos meses y años. "El genio está fuera de la lámpara", dijo
Collins a esta agencia. Collins recordó haber sido arrestado en el
estado sureño de Mississipi en 1963 por tratar de entrar a la
congregación metodista blanca en compañía de personas negras, "un crimen
por el cual pasé una semana en la cárcel". "En aquel entonces era el
racismo, hoy es la homofobia", dijo Collins. "Pero nuestro objetivo es
el mismo: abrir las puertas de la iglesia para que todos y todas puedan
venir a ella".
Artículo traducido y adaptado por
Lisandro Orlov <orlov@infovia.com.ar>, de Argentina