EDITORIAL Nro. 52

Casamiento Gay

En estas últimas semanas nos estuvieron llegando noticias sobre diferentes formas legales de aceptación y registro de parejas gay. Alemania, alguna ciudad española… hasta hay una página web que se dedica a efectuar casamientos virtuales y no hace discriminación sobre la orientación sexual de los pretendientes.

En San Pablo una sexóloga de prestigio ganó las elecciones para “prefeita” (intendente) de la ciudad. Uno de los puntos supuestamente débiles donde le “pegara” su contrincante directo fue justamente al proyecto que esta mujer empujara para reconocer derechos a los homosexuales. Si bien parece, no le sirvió el argumento, ya que Marta finalmente fue elegida para el cargo y comenzará a ejercer en muy poco tiempo.

Sabemos que todavía queda mucho camino por recorrer, pero se percibe que soplan nuevos vientos al respecto…

Ahora bien… siempre hay una contracara, y en este caso no queremos referirnos a la de los heterosexuales a quienes no les importa en absoluto, o se ríen de nuestros reclamos matrimoniales, ni a los políticos que postulan que eso no es prioritario y descartan de plano el colocar el tema en sus agendas o proyectos de leyes, ni a las religiones que plantean dogmas de dudosas bases y que poco sirven a la gente. En este caso queremos observar algo sobre el sentimiento de muchos homosexuales, concientes o no de ello, que se dejan llevar por los anteriores y no son capaces de percibir otra realidad: la de ellos mismos.

Hace poco nos tocó leer lo siguiente, escrito por un hombre que se considera a si mismo como gay:  “…puedo decirles, con toda seguridad, y por experiencia propia, no de otros, que no se puede comparar al matrimonio con cualquier relación de otro tipo, homo o heterosexual. Sigo creyendo, y la vida me lo ha confirmado, que es un Sacramento instituido por Dios, para unir al hombre y a la mujer y perpetuar la especie a través de la concepción de los hijos. Eso es lo que constituye una verdadera familia.”

Que es lo que llevará a mucha gente gay pensar, del mismo modo que lo hace la religión, que para "casarse" tiene que haber una mujer? O que dos hombres no deberían poder casarse? Que nos lleva a pensar que para que haya casamiento tiene que haber forzosamente la posibilidad de engendrar hijos? Acaso una pareja heterosexual estéril no tiene derechos también a casarse? Acaso una pareja gay no podría adoptar? Es necesario que haya niños en la pareja?

Tal vez tengamos que replantear la terminología que muchos medios están empleando. Se habla mucho de “Matrimonio”. Coincidimos que esta no debería ser la institución en cuestión, ya que la misma palabra “matrimonio” indica la presencia de una mujer (“matrimonium” = “madre”), al menos no en una pareja de hombres. Pero en realidad, lo que se están aprobando, son leyes de UNIONES CIVILES o instituciones similares, que equipara en DERECHOS a una pareja homo de una hetero. En estos casos, se va más allá del dogma religioso, que no acepta en lo más minimo, ni se le ocurriría equipararlo al de una pareja hombre-mujer. Por lo tanto, el “matrimonio”, como sacramento religioso, en el contexto del dogma religioso, es impracticable.

Y surge también la palabra “casamiento”, que viene de “casa”. Y acaso cabe alguna duda que dos personas del mismo sexo no puedan formar un hogar, habitar en “una casa”, convivir como pareja? Es decir, “casarse”?

Más allá de esto… que nos hace menos seres humanos o menos ciudadanos como para no tener los mismos derechos que los heterosexuales y sus parejas?

Entendemos que el contrato matrimonial en general debería ser actualizado, adecuandolo a los nuevos tipos de familia, si bien no somos expertos en la materia. Y para serles sinceros no sabemos si alguno de nosotros dos formaría fila para casarse y registrarse legalmente… pero lo que sí sentimos es que en esta materia, como en tantas otras, a los gays nos están discriminando de una manera aberrante.

Si una pareja gay o lesbiana cree en la institución matrimonial  y quiere casarse legalmente… ¿Qué argumento existe en contra de este derecho, más allá del “siempre se hizo así”? ¿Porqué un gay o una lesbiana no pueden tener los mismos derechos que cualquier otro para formar una familia? Démosle otro nombre a esa unión, pero permitamos que esto sea legal!

Creemos que el derecho a casarse va mucho más allá de las simples formalidades o modelos a ser imitados. Tiene que ver con la igualdad, con la justicia, con la equidad, con la visibilidad, con el reconocimiento social, con el ser.

Cuando un gay nace lo anotan en el registro civil. Cuando muere se le da de baja… pero si un gay elige a otro como su pareja de por vida, o hasta que el divorcio los separe, no tiene el mismo derecho que un heterosexual para registrarse públicamente…

¡Y ni que hablar de tener los mismos derechos económicos, laborales y sociales!

Somos totalmente concientes de que lo más importante de una pareja es el amor que haya entre sus integrantes. Pero esto no quita que haya amores que son reconocidos y otros que no.

En definitiva, y no nos vamos a cansar de repetirlo de todas las maneras que sean necesarias: Un gay no es menos ser humano que un heterosexual, y debería tener los mismos derechos (y no solo las obligaciones).

Una pareja de seres humanos del mismo sexo tampoco tiene porque ser menos que la de dos personas de distinto sexo.

Gabriel  y Marcelo

gabriel@7892k.com
marcelo@7892k.com

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