|
|
Número 55
16 febrero 2001 |
|
|
Ya nos visitaron personas
|
UNAS VACACIONES IDEALES Para mis vacaciones ideales no me importa tanto el donde. Siento que lo más importante es el con quien y el como. Podría ser una playa, un pueblo con historia, el campo, la montaña o una ciudad populosa . Pero lo que si, sería con mi pareja, quizá también con amigos, y con mucho amor y paz alrededor. Estoy seguro que lo que más apreciaría sería poder ir y venir con mi pareja de la mano o abrazados. O quizá estar tirados en la arena mirando codo a codo el mar. Poder expresar mis sentimientos donde fuera, sin importar quien estuviera alrededor... y que a ellos tampoco les llamara la atención. De repente pararnos en una esquina transitada y darnos un beso de aquellos... húmedo, largo, profundo, de los que sirven para hacer un viaje de ida y vuelta al interior del otro... y no causar ninguna conmoción en el entorno. Quien no quisiera ir a un hotel y que no asuman que porque los dos somos hombres y “no se nos note lo gay”, nos tengan que dar sin preguntar camas separadas? Quien no quisiera responder una pregunta del conserje con un simple “cama matrimonial” y que el tipo en cuestión siguiera inmutable con sus tareas? Porque no desayunar juntitos en el restaurante del hotel, con cálidas miradas matinales, un toque aleatorio pero inequívoco de manos por sobre la mesa, una caricia de piernas, quizá un piquito? Que bueno ir de la mano o abrazados por la calle, en los transportes públicos, en las plazas, playas y shoppings. Que bueno pedir que nos saquen una foto frente a aquella estatua famosa mientras nos damos un beso pícaro, sin que esta salga movida... o no salga. Que bueno cenar juntos, jugar juntos, admirar juntos las bellezas de este mundo, las naturales y las hechas por la mano de un ser humano, hacer el amor, hacer el amor, hacer el amor... y después, hacer el amor. Que bueno fundirse en una mirada... poder ver dentro de los ojos de él a su verdadero yo... y el mío también. Verse reflejado. Verse desde adentro. VERSE... y redescubrirse. Visitar la disco gay del lugar... o porque no, elegir el tipo de disco gay que nos siente mejor. Abierta a todos el mundo? Solo de osos? Leather? De “papis” e “hijos”? Hacer amigos gays. Hacer amigos héteros. Hacer amigos. El domingo se podría asistir a alguna ceremonia religiosa en la que se hable y PROFESE de verdadero amor... de un amor comprensivo. De aquel amor del que hablara cierto barbudo hace como 2000 años. O esperar a la salida de un registro civil para ver a los novios recién casados, los dos de riguroso traje, vitoreados por familiares y amigos... bombardeados de arroz. O leer de reojo en un ómnibus el titular de un diario matinal que menciona la caida del último reducto homofóbico del mundo. Esa ciudad del África en donde todavía había algún derecho diferencial entre ciudadanos homo y heterosexuales. Que lindo ver a los niños jugando en las plazas con sus padres. Con sus dos padres. O sus dos madres. Que linda familia hacen! Que caras resplandecientes las de todos ellos... De vez en cuando es bueno tomarse unas vacaciones. Hoy estaba necesitando, aunque solo fuera en sueños... tener unas pequeñas vacaciones ideales. Pero todo lo bueno se acaba... Por suerte, mañana cuando vuelva al trabajo voy a poder volver a poner la foto de la persona que amo sobre mi escritorio. Y todo el mundo va a querer ver las imágenes de mis vacaciones... y van a notar lo felices que se nos ve en todas ellas. Y me van a felicitar por la buena elección que hice del lugar... y le van a mandar sinceros saludos a mi pareja. Con una sonrisa en la boca... y cuando se den vuelta y vuelvan a sus lugares, van a hablar de otra cosa. Espero que todos hayan tenido o tengan felices vacaciones. Saludos, Gabriel
|