Chavela Vargas recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica de manos del presidente Aznar


San Jose, Costa Rica, (Reuters) - La cantante Chavela Vargas se encuentra en su Costa Rica natal, casi restablecida de una operación de la cabeza a la que fue sometida en su país en noviembre pasado. 

En un pequeño apartamento que posee en el pintoresco sector de San Joaquín de Flores, donde nació, a 30 kilómetros de San José, Vargas convalece y descansa, mientras se prepara para retomar en febrero su vida de conciertos, y sueña con volver al Zócalo, la mayor plaza de la capital mexicana y a la que llama "mi tribuna".

“El 20 de febrero voy para Argentina, donde estaremos el 21 con (Pedro) Almodóvar, en el Teatro Colón. Luego vamos para Lima, y después a México, donde sueño pararme de nuevo en el Zócalo, porque me fascina, ojalá otra vez ante 40.000 espectadores”, dijo la cantante a los periodistas. A los 81 años, “me siento mejor que como me veo”, afirmó, mientras saborea el premio Isabel la Católica, que le otorgaron en octubre en España y que exhibe como su mejor trofeo: “El Isabel la Católica entregado a una lesbiana, ¡qué mayor orgullo!”.

En su casita en Costa Rica, “donde me vengo a encerrar cada vez que puedo”, con su hermana Ofelia Vargas como su más cercano pariente, “porque mis otros hermanos ya se murieron”, la cantante ranchera se levanta a las 5 de la mañana y sale a caminar por las calles del pueblo del que salió hace 50 años hacia México.

Anonimato en Costa Rica 

“Aquí en San Joaquín ya cortaron casi todos los cafetales, y la temperatura ya no es tan fresca como antes, hay muchos carros, pero aquí vengo a descansar tranquila, porque aquí nadie me reconoce, y paso desapercibida”, dijo Vargas el martes en conversación con corresponsales de la prensa internacional.

Con desenfado, y sin nada que esperar de la vida “que no sea el vino de los dioses”, Vargas asegura que no resiente esa indiferencia de los costarricenses, a la vez que reafirma su adhesión a México. “Yo he caminado por la avenida central de San José y la gente no me reconoce, lo que me tiene sin cuidado, y hasta en el pueblo donde nací, son sólo algunos campesinos los que saben quién soy”, expresó.

Chavela asegura que no le duele esa indiferencia de su propio pueblo y resalta que “tuvo que ser España la que me condecoró, porque en Costa Rica ningún presidente ha venido nunca siquiera a saludarme”. 

Alcohólica anónima, Vargas se extraña de que “los 40.000 litros de tequila que me tomé no hicieran mella en mi hígado, pero sí en mi cerebro”, y pidió otra vez que cuando muera sus cenizas sean esparcidas “en la Vereda Tropical de Veracruz”, y que a su sepelio vayan “todos mis amigos y todas las putas del mundo, vestidas de cóctel”.