|
|
Número 58
22 mayo 2001 |
|
|
Listado de Instituciones y Organizaciones Argentinas
Ya nos visitaron personas
|
Hace poco escuché esta remanida frase de boca de un asistente a un lugar bailable y mi primer reacción fue aceptarla como uno acepta otras creencias populares del estilo “lo que mata es la humedad”... pero al instante la neurona negra me atacó y me sopló otra cosa: “Si así fuera entonces los gays no tendríamos necesidad de lugares propios... en los lugares bailables heterosexuales puede haber más gente. Porque no vamos ahí entonces?” Es así que concluí que estábamos nuevamente en presencia de una famosa creencia popular poco sostenida por la realidad. Y peor aún... que quien la creyera en realidad podría sufrir un poco. No soy ciego y se que la gente gay no va a un lugar nocturno, por ejemplo, si hay poca gente... pero no es condición suficiente. Tiene que haber mucha gente “que nos guste a nosotros”. Y a esta última condición le agrego una propia. Deberíamos también fijarnos que no solo tiene que haber mucha gente que nos guste, sino que sería mejor si nosotros mismos le gustamos a esa gente. ¿Se habrá entendido el punto? Imaginemos la siguiente situación. Yo soy gay y me gustan los hombres flacos, rubios, jóvenes y lampiños. Conozco la existencia de un lugar al que concurren GRAN CANTIDAD de ellos... solo que se trata de un bar para solteros heterosexuales. ¿A alguien se le podría ocurrir semejante locura? Ahora démosle una vuelta de tuerca. No solo soy gay sino que me gusta el sexo fuerte, soy leather y me gustan los hombres flacos, rubios, jóvenes y lampiños. En mi ciudad y sus alrededores no hay un lugar específico para gente como yo y me veo forzado a ir a uno de los pocos lugares de reunión gay donde hay gente como la que a mí me gusta... pero que esfuerzo de búsqueda tengo que hacer para encontrar a quien además GUSTE DE MI y de mi onda. Y ahora veamos esta otra situación: Soy un oso hecho y derecho... y de los grandes. Peso 120 kilos, mido 1,90 metros y los pelos me salen hasta en las uñas. Me gustan los hombres que describiera más arriba... Y tengo suerte –pienso- porque las discos están llenas de gente como esta! Ahora que, que mala suerte que tengo –pienso por otro lado- que tonto que soy para conseguir pareja! Tanta gente tan bonita y yo no consigo nada! Soy horrible y me voy a quedar solo toda mi vida... salvo que pague por sexo (si es que puedo)... Lo curioso es que esa persona no se da cuenta que si concurriera a un lugar de encuentro especializado en osos, su búsqueda podría ser menos infructuosa. Es altamente probable que haya menos personas del tipo que le gusta a él... pero lo que es también muy pero muy posible es que los pocos que están GUSTEN DE EL. Entonces la pregunta del millón de dólares es. Cantidad o calidad? Que decisión tomamos cada uno de nosotros? Si uno no percibe adecuadamente lo que le realmente nos gusta, estamos en problemas. Pero si además no nos damos cuenta de lo que somos... tenemos muchos más problemas aun!!! El leather de nuestro caso tiene un drama especial. No hay todavía un lugar que le sirva para agilizar sus búsquedas... un lugar de pertenencia. Y por otro lado tiene también, quizá una tarea: buscar a otros como él y quizá ayudar a crearlo. El oso tiene otra problemática. Si no se da cuenta de quien es él difícilmente se ponga a si mismo en un contexto que realmente le sea favorable. Un lugar de pertenencia. Un lugar donde la gente que concurre es como él o gusta de gente como él. Y vos... ¿De qué lado estás? Saludos, Gabriel |
|