Organización de las Naciones Unidas: se realizaron las sesiones extraordinarias por el sida
fuente: diario LA NACION

"Estamos frente a una crisis sin precedente". Así calificó Kofi Annan a la enfermedad. Para Colin Powell, secretario de Estado de los Estados Unidos, es "una plaga" 


Miles de diplomáticos, científicos, delegados de organizaciones no gubernamentales deliberan en la sede de la organización mundial. Se intenta llegar a un acuerdo de acción global 



NUEVA YORK.- No hay dudas de que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas ha deliberado en tiempos de crisis. Pero ayer, en la inauguración de su primer período extraordinario de sesiones dedicado a un tema de salud pública el secretario general del organismo, Kofi Annan, no dudó en calificar el sida ya no sólo como enfermedad sino como "crisis sin precedente". 

Veinticuatro jefes de Estado, seis vicepresidentes, 1250 delegados, 700 organizaciones no gubernamentales (más de lo previsto) y 250 periodistas acreditados especialmente para el encuentro fueron contabilizados ayer entre los participantes por los organizadores de la ONU. A las ocho de la mañana, una manta -tradicional símbolo de la lucha contra la enfermedad- fue desplegada por Annan junto con el presidente de la sesión extraordinaria, Harri Holkeri, y el director ejecutivo de Onusida, Peter Piot. Acompañados por el embajador de Australia, Penny Wensley, y el de Senegal, Ibra Deguene Ka (cofacilitadores de las negociaciones que permitieron llegar al compromiso que los representantes de los 189 Estados miembros firmarán mañana), participantes de otros organismos internacionales, representantes de la Cruz Roja y de la Red Global de Personas Viviendo con VIH/sida, los conductores del encuentro recordaron a las personas fallecidas por la enfermedad y anunciaron que la manta sellaba el compromiso de la ONU en la batalla contra el mal. 

La jornada de ayer tuvo como hilo conductor el planteo de la situación actual de la enfermedad. La elección de los primeros expositores no pareció azarosa: Gabon, Mali, Uganda, Botswana, Senegal, Ghana, Mozambique y Nigeria tienen en su haber la mayor parte de los 22 millones de muertos por la enfermedad y de los 36 millones que viven con el virus. 

Ciegos ante la evidencia 

En su exposición, Peter Piot calificó la epidemia del sida como "una vergüenza". Y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, reconoció: "Hemos estado ciegos ante la evidencia de que el nuevo siglo ha llegado en tiempos de plaga. El sida se compara habitualmente con la peste bubónica del siglo XIV, que eliminó a un tercio de la población europea. Señoras y señores: ya no estamos en la Edad Media. No podemos atribuir los males a la ubicación de los planetas. Sabemos qué causa el sida, cómo prevenirlo y cuáles son los tratamientos disponibles. Pero hasta ahora, las acciones han sido inadecuadas", afirmó durante su exposición. 

Tanto Powell como los representantes de la delegación de Canadá recordaron ayer que sus gobiernos aportarán gran parte del dinero del fondo mundial de entre 7 mil y 10 mil millones propuesto por la ONU como medio para combatir el sida, sobre todo en los países pobres. 

Onusida informó que "un total de 58 países ha expresado su interés por acceder a los medicamentos de precios reducidos, incluidos los tratamientos de las enfermedades oportunistas y la terapia antirretrovírica, en el contexto de la asociación pública-privada establecida en mayo de 2000. Cinco empresas farmacéuticas, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Mundial de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Onusida, y el Fondo de la Naciones Unidas para la Población (Funap) han estado examinando sistemas para acelerar el acceso a la atención y el tratamiento en los países en desarrollo". 

Representantes argentinos 

Sin embargo, el mejor ejemplo del papel cada vez más activo y preponderante de las organizaciones no gubernamentales en la batalla contra el sida giró en torno de un episodio que suscitó la atención de expositores y participantes e hizo que los pasillos de la sede de la ONU se colmaran de gente ansiosa por conocer el resultado de una votación: en el recinto, un grupo de países liderado por Egipto luchaba porque se mantuviera firme la prohibición de exponer en las mesas redondas paralelas a la Asamblea a la representante de una organización mundial de gays y lesbianas. 

En oposición, otro bloque liderado por Canadá pedía la no discriminación de los participantes. Esta última postura, que finalmente resultó la más votada, demoró la sesión dos horas y retrasó el inicio de las mesas redondas. 

"Es importante la participación de todos. Es la primera vez que los gobiernos se van a comprometer por escrito a cumplir con objetivos tan importantes como el acceso universal al tratamiento o la mayor participación de las personas viviendo con HIV", dijo a La Nación Javier Hourcade Bellocq, argentino, de la Red Global de Personas Viviendo con Sida. Hace un tiempo, el cartero le dejó una carta en la que Kofi Annan lo invitaba a integrar la lista de los únicos ocho representantes de la sociedad civil que tendrán la oportunidad de hablar durante las jornadas de la sesión plenaria. 

Otros representantes argentinos de organizaciones no gubernamentales, como Pablo Cymerman, de la Red Argentina de Reducción de Daños; Patricia Pérez, de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH /sida y María Inés Re, de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, coincidieron en que "no sólo se pueden tener en cuenta las cuestiones presupuestarias o culturales a la hora de considerar la inclusión de todos los grupos afectados por el VIH/sida", dijeron a La Nación . 

Hoy, el debate continuará con temas como el de las experiencias en el campo de las campañas preventivas. Aunque varios países anunciarán logros, un dato proporcionado por el presidente de las sesiones, Harri Holkeri, da cuenta de que la mayoría no ha dado en el blanco: hoy, en algunos lugares del mundo, una de cada cuatro personas transita por la vida con el virus en la sangre. 

Por Valeria Shapira
De la Redacción de La Nación