Ensayo: Los costos de la homofobia -  La violencia que persiste en la sociedad.

La personalidad de un niño no puede desarrollarse de
una manera saludable en todos los sentidos sin
autoestima, sin sentimientos de seguridad en sus
emociones, sin creer en la buena voluntad de los
demás seres humanos para hacerle un espacio en el
que viva de manera feliz y segura y se desarrolle
como ser humano. Por ello las y los integrantes de
la sociedad deben ser conscientes acerca de las
maneras en que las conductas, declaraciones y
actitudes dirigidas contra grupos en particular
ponen en peligro a muchos niños en su integridad
física, psicológica y emocional. El desarrollo
saludable tanto de las sociedades como de los
individuos, no es posible en ambientes donde algunos
niños aprenden que es aceptable ser maltratados
mientras que otros aprenden que es permitido
maltratar a otros. Hoy en día, la homofobia definida
como el temor o el odio hacia las lesbianas,
homosexuales, bisexuales y transgenericos está tan
fuertemente alojada en nuestra sociedad que la
juventud LGTB (para una simplificación del artículo
a partir de este momento emplearemos estas siglas
para referirnos en especial a las orientaciones que
se explican arriba) enfrenta una lucha especialmente
difícil para mantener su autoestima, su seguridad
emocional y por lograr sentirse apreciado por su
familia y la comunidad cercana. La mayoria de
jóvenes LGTB estan en el closet (término usado para
quien no asume pública ni privadamente su
orientación sexo-genérica); esconden su condición a
los demás (quizás hasta de ellos mismos) por lo cual
ocultan una parte importante de su vida, porque
tienen miedo de lo que pueda sucederles si dicen la
verdad. Aún hoy no es extraño encontrar adolescentes
LGBT que nunca han oido hablar de la homosexualidad
o bisexualidad, que no pueden darle un nombre a sus
sentimientos. Solo saben que son "diferentes" y que
su diferencia es inaceptable. Una menor proporcion
de jóvenes LGBT si reconocen su orientación
sexogenérica- al menos frente a algunas personas
importantes en sus vidas, o son calificados por
otros como homosexuales o lesbianas. Estos jovenes
identificables enfrentan muchos de los mismos
temores de sus hermanos que ocultan su condicion, y
también se constituyen en blancos más claros de
maltrato homofobico. Ocultos o no los jóvenes LGBT
saben que viven en una sociedad que en gran medida,
los condena solo por su orientación sexogenérica.
Una vez que su orientación es conocida o se sospecha
de ellos, esta se trata como lo más importante de
los jóvenes aunque solo es un aspecto de su persona.
Es como si los jóvenes hubieran dejado de existir
como seres humanos completos con las mismas
preguntas, dudas y necesidades de sus pares
heterosexuales. Los jóvenes LGBT aprenden a ser
visualizados como algo menos que seres humanos; que
la forma mas rápida de sentirse a salvo es mintiendo
acerca de ellos mismoos; que si son descubiertos,
tendran que sobrevivir en un mundo hostil que muchas
veces les teme y desprecia. Éstos mensajes son tan
cotidianos que pasan inadvertidos. En las escuelas
los niños desde pequeños aprenden las formas y
códigos de discriminación a través de murmuraciones
en broma: no uses tal color en la ropa puedes
parecer rarito, maricón, no llores solo lloran las
mujeres o los jotos, no juegas fútbol pareces
marimacha. Las lecciones se aprenden cada vez que un
niño descubre que una de las maneras más seguras de
lanzar un insulto es acusando a otro de ser maricón,
marimacha, gay, lesbiana, mujercito. No siempre los
niños saben lo que estas palabras significan, pero
conocen el poder peyorativo de este lenguaje; saben
que esta destinado a menospreciar a otros. Las
lecciones se aprenden cada vez que se cuenta y se
tolera una broma homofóbica, sexista; cada vez que
los adultos hablan y actuan como si todos en el
mundo fueran heterosexuales, o deberían serlo. Tales
manifestaciones de homofobia parecen no tener
consecuencias. No obstante, cada vez que se expresan
sin obstáculos, crece la hostilidad y el miedo
respecto a su poder de dominar nuestras vidas y las
de nuestros hijos. Las posibilidades de
entendimiento humano disminuyen. Peor aún, el
consentimiento adulto respecto a la homofobia coloca
a la juventud LGBT frente a un riesgo emocional y
algunas veces físico. No todos los jovenes LGBT
experimentan la homofobia con violencia física
extrema, pero todos corren el riesgo de
experimentarla. Es más, tales expresiones directas
de hostilidad son solo los indicadores más obvios de
toda una atmósfera impregnada de temor. La violencia
se expresa de varias maneras, algunas menos
palpables que la brutalidad física. Puede ser
expresada e infringida con palabras y acciones o
 mediante el silencio, la indiferencia y el descuido,
 hiriendo el corazón y el espíritu de un joven. La
 homofobia es tan penetrante que mucha gente no
 percibe el maltrato de los jovenes LGBT como algo
 incorrecto. El maltrato no se percibe como
 violencia, sino como una respuesta natural ante los
 jóvenes LGTB. ¿A quién le importa el daño que se
 infringe a personas que no son consideradas
 totalmente humanas? No obstante, frecuentemente la
 homofobia se expresa mediante la violencia física.
 En las casas donde son descubiertos, o en donde se
 atreven a decir su orientación, a menudo les suceden
 acciones en las cuales los jóvenes LGTB son
 humillados, golpeados, sometidos a tratos crueles,
 enclaustrados, y hasta echados de su hogar,
 sometidos a tratamientos que lesionan su cuerpo,
 mente y espíritu, en donde sus derechos humanos son
 vejados, podríase concluir que los jovenes LGBT son,
 probablemente, las víctimas más frecuentes de la
 violencia motivada por el odio, pero el sistema de
 justicia criminal-así como el resto de la sociedad-
 no ha reconocido la seriedad de este problema. Cada
 vez que los adultos en general y en especial
 aquellos que tienen cargos de responsabilidad
 gubernamental, legislativa, judicial, religiosa y
 familiar guardan silencio o se desentienden de los
 casos de maltrato homofóbico, los niños aprenden que
 es aceptable tolerar la violencia e incluso
 participar en ella. El daño es mayor aún cuando los
 adultos con cierta autoridad participan activamente
 en conductas homofóbicas. La indiferencia frente a
 la capacidad destructiva de la homofobia puede tener
 otra consecuencia fatal, pero previsible. El
 suicidio, o el intento de suicidio, es una opción
 frecuente para muchos jóvenes LGTB. Ellos
 experimentan un dolor, un aislamiento interminable y
 la desesperanza respecto a ser aceptados por ser
 quienes realmente son es absoluto; no prevén nada
 más que daños y perdidas-perdida de la familia y los
 amigos- si son honestos consigo mismos. Cuando estos
 jóvenes recurren al intento de suicidio,
 posteriormente tienen miedo de contarle a alguien
 acerca de este intento o acerca de pensamientos
 suicidas posteriores, temiendo que esta revelación
 les significara enfrentar un mayor rechazo. Como
 adultos, padres y madres, educadoros, proveedores de
 servicios para la juventud, líderes políticos,
 comunitarios, gobernates, etc. Es parte de nuestra
 labor asegurar un ambiente seguro y humano para
 todos los jóvenes sin importar su orientación
 sexogenérica y expresar, a través de nuestro
 trabajo, que cada uno de ellos es importante.
 Existen obstáculos por delante, por lo que debemos
 estar preparados para enfrentar los temores y los
 estereotipos que obstruyen el camino del cambio
 constructivo en la sociedad.


De José Arturo D.F