|
|
Número 62
15 octubre 2001 |
|
|
Listado de Instituciones y Organizaciones Argentinas
|
En pocos días (3 de noviembre), se llevará a cabo una Marcha del Orgullo GLTTB en Buenos Aires. Como todos los años, este hecho me motiva a escribir algo sobre este que considero un tema súper importante para nosotros. Solo que esta vez me quiero parar sobre lo que leyera recientemente en un excelente libro (“Metamanagement” de Fredy Kofman, y del que estamos presentando un extracto sobre Orgullo, Culpa y Vergüenza en este LINK). Sobre todo en lo que respecta a la VERGÜENZA. Fredy Kofman distingue dos tipos de ORGULLO: el de comportamiento (por lo hecho) y el de identidad (por lo que se ES). Como sentimiento opuesto a la primera acepción de orgullo, el autor menciona a la CULPA. Como opuesto al segundo, está la VERGÜENZA. La vergüenza puede ser definida como el sentimiento negativo que tenemos al darse a conocer información que atenta contra la IMAGEN QUE UNO QUIERE PROYECTAR. Esto tiene lugar, sobre todo, cuando lo que somos dista de lo que quisiéramos ser (o no ser). No es difícil imaginarnos el enlace que hay para muchos entre la vergüenza y el SER GAY. Si íntimamente creemos que el ser gay está mal (¡con tanta “publicidad” en contra que tuvo durante tanto tiempo!), cualquier cosa que nos pueda llegar a revelar como gays nos va a causar una profunda vergüenza. ¡Ni que hablar de andar exponiendo nuestra orientación sexual en público! No voy a analizar en esta editorial lo que da para un artículo propio: el miedo. Incluyendo el miedo a ser desenmascarado. ¡El miedo a sentir vergüenza! Pero obviamente este no es el único miedo que nos asalta y vamos a tener que ocuparnos de él en otro momento. Por su parte, si entendemos que sentir vergüenza es malo para nosotros, sobre todo sabiendo que al estar basado en algo tan profundo y permanente como nuestra identidad y por lo tanto lo vamos a acarrear todo el resto de nuestras vidas, creo que es importante dedicarle cierto esfuerzo de nuestra parte como para trabajar este sentimiento y tomarlo como una importante oportunidad de mejora personal. ¡Cuánta energía malgastamos al intentar ocultarnos todo el tiempo en la mayoría de nuestros entornos! Se que no estoy hablando de algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana. Se (¡pucha que si lo sé!) que muchas veces es un laaaaargo proceso con todo su trabajo, sudor, quizá lágrimas y riesgos asumidos. Pero de lo que estoy convencido es que ese proceso también trae muchas alegrías, descubrimientos y una enorme satisfacción personal de saberse haciendo lo correcto y sobre todo SIENDO lo que uno verdaderamente es. Sin ocultamientos. SIN VERGÜENZA. No pretendo con esta editorial, tan escueta y seguramente liviana sobre el tema, que logremos asumirnos como gays, entender profundamente dentro de nuestro corazón que el ser homosexual NO es malo, ni pecaminoso, ni enfermizo ni tantas otras estupideces que nos quisieron hacer creer y aceptamos durante tanto tiempo... y por lo tanto que JAMÁS DEBERÍAMOS AVERGONZARNOS DE LO QUE SOMOS. Por lo menos pretendo que cuando veamos aunque solo sea por televisión a un grupo de gente gay, lesbiana, travesti, transexual y bisexual marchando por lo menos no los critiquemos. Y ojalá que sintamos que ellos pueden haber llegado a lo que algún día nos tocará a nosotros: lejos de sentir vergüenza por ser GLTTB, ellos se sienten orgullosos de serlo, y así se lo demuestran al mundo y a sí mismos. Valentía de asumir los riesgos de ser uno mismo. Quiero terminar con un recuerdo y agradecimiento especial para todos aquellos que hicieron posible y hacen esfuerzos día a día, para que cada vez menos homosexuales sintamos vergüenza de ser lo que somos... para que algún día todos nos sintamos orgullosos de ser. Gabriel
|